Para más de 7 millones de peruanos sin acceso al sistema financiero, el efectivo no es solo una opción: es su única vía de participación económica. Además, en regiones donde la conectividad es limitada o inestable, el efectivo garantiza continuidad, autonomía y seguridad. En un país altamente sísmico y con brechas digitales profundas, el efectivo juega un rol fundamental como herramienta de resiliencia, privacidad y libertad de elección, asegurando que nadie quede fuera del sistema económico por razones tecnológicas o geográficas.
Los fundamentos que sustentan nuestra misión por una economía inclusiva y segura.
¿Puede coexistir el dinero en efectivo y el dinero en digital?
El efectivo sigue siendo el medio más utilizado en Perú. Esto refleja que, a pesar del crecimiento de los pagos digitales, el efectivo mantiene un rol clave en la economía cotidiana de millones de personas.
Se cuestiona que algunos gobiernos pretendan limitar el uso del efectivo bajo discursos de modernización, lo cual puede abrir la puerta a control estatal excesivo, exclusión digital y concentración de poder en entidades financieras o tecnológicas.
No se resuelve solo con digitalización. Por el contrario, excluir el efectivo puede marginar aún más a sectores vulnerables que no tienen acceso a medios digitales por razones económicas, tecnológicas o culturales.
El efectivo es un mecanismo de libertad y privacidad. Su existencia es fundamental para garantizar derechos ciudadanos y libertades económicas.
Coexistencia, no reemplazo. Ambos cumplen funciones distintas, y su coexistencia garantiza mayor libertad de elección, competencia y estabilidad.